Para Mover Montañas

Esta es la historia de Amibo (por Sandra Serrano).

Desde que se enteró que en la tierra había piedras hasta en los riñones; Amibo, no dudo en visitar este mundo. Tomó el meteorito de las 10 am y llegó exactamente en 6 años luz como indicaba su boleto. Amibo era realmente agradable y su estado pétreo nunca le había impedido entablar buenas conversaciones. Sin embargo, entre todos los tipos de roca que encontró en nuestro planeta, le  sorprendió descubrir que los más numerosos, eran los corazones de piedra.

Pasó muchos años ignorado, cientos de ojos indiferentes lo miraron sin provocar una mínima reacción. Amibo no se desanimó, él sabía que para mover una montaña, hay que empezar por una piedra. Así, buscó un rincón acogedor y se dispuso a esperar, con la paciencia milenaria que solamente tienen las piedras, a que una persona ablandara lo suficiente su corazón para acercarse a una roca y descubrir en ella a un guardián inquebrantable de recuerdos y secretos, a un autentico y solido amigo.

Y la historia continua…

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Amibo (MX19) actualmente se ubica en la Ciudad de México. Si lo has visto o deseas continuar esta historia, mandanos un correo.

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